Cuando se realiza una visita a una casa ajena hay una serie de normas
que conviene observar:
Hay que avisar por teléfono de nuestra visita con cierta antelación, no
son admisibles visitas sorpresas, con el padre en la ducha, la madre en bata,
la casa sin hacer, etc.
Hay ciertos horarios que hay que respetar escrupulosamente:
Por la mañana, no se debe visitar una casa antes de las 11 (las 12
los fines de semana) y hay que marcharse antes de las 1,30.
Por la tarde, no se debe visitar antes de las 5 y hay que marcharse
antes de las 8,30.
En principio, el Domingo o los días de fiesta no son días de
visita.
Las visitas no deben alargarse en exceso (nada de visitas
interminables que obliguen a los anfitriones a tener que llamar a la policía).
Los anfitriones recibirán a la visita en la sala y cuando se marche
también la acompañarán a la puerta.
Los hijos de la familia saldrán a saludar y luego se retirarán a
sus habitaciones.
Se ofrecerá a la visita un refresco o café, acompañado de algún aperitivo.

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