Dar propinas es un acto de cortesía, como agradecimiento por la especial atención recibida.
La propina debe ser un acto discrecional, con el que se
premia la calidad del servicio recibido, por tanto, no debe ser algo
automático, ya que perdería su sentido de premio.
Su cuantía debe ser del importe apropiado.
Ni muy reducida que enfademos al que la recibe, ni muy elevada que salga todo el personal del restaurante a rendirnos pleitesía, al tiempo que se preguntan quien es ese? tan generoso.
En cualquier caso, si hubiera duda, más vale pasarse que
quedarse corto.

Comentarios
Publicar un comentario